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Dermatología

Cuidando la piel del sol y la radiación

Por: Dr.
2 de Febrero · 6 visitas
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Los efectos de la luz solar en la piel no siempre son malos; una acción beneficiosa sobre nuestro organismo es la activación de la Vitamina D, indispensable para el desarrollo y mantenimiento de nuestros huesos.

Sin embargo, cuando la exposición solar es prolongada, la piel sufrirá las consecuencias y muchas de ellas se manifiestan a mediano y largo plazo. Con el exceso de exposición solar, nuestra piel se envejece, se llena de pecas, se mancha, pierde elasticidad, y se dan  las condiciones para la generación de un cáncer de piel.

Hay otros factores que influyen en el daño a la piel, como el color de la misma. Mientras más clara, más sensible al daño de la  radiación solar. Sin embargo, la piel oscura también está sujeta a sufrir daño.

Vivimos en una región de alta radiación solar, por ello, resulta importante en esta época del año recalcar la fotoprotección que consiste en el uso de ropa adecuada, el uso de todo aquello que nos genere sombra, como sombrero de ala ancha, sombrillas y toldos, no exposición solar en las horas de mayor radiación (entre las 10 am y 4 pm) y el   uso del bloqueador solar. El bloqueador solar para efectos prácticos puede ser de tres tipos: protectores orgánicos o químicos (adsorben la luz y la transforman en otros tipos de energía que no produce daño cutáneo); inorgánicos o físicos (pantallas, que hacen que la luz rebote) y los mixtos (combinan los químicos y físicos)

Una persona debe aplicarse el bloqueador dependiendo de la circunstancia en la que se encuentre. Por ejemplo, para ir a la playa debe aplicarse antes de salir de casa y luego en el transcurso del día cada dos horas, dependiendo si ingresa o no al mar repetir la aplicación.

Para elegir un bloqueador, se debe tener en cuenta sus componentes y su espectro de protección. Inicialmente el énfasis se puso en la protección contra la radiación ultravioleta B (UVB) pero hoy se considera que el espectro de protección debe incluir también a la luz ultravioleta A (UVA), ya que ambas producen daño a nuestra piel.

Es importante considerar que, aun cuando el día esté nublado, la radiación solar está presente a lo largo de todo el año, incluso en invierno, por lo que hay que protegerse de los rayos del sol siempre, tanto en invierno como en verano y tanto en días nublados como despejados.